MISTERIO
DE ARENA
Un
mundo de formas sorprendentes
En el centro de
una frondosa vegetación compuesta por palmeras y helechos, emergen
estos cerros de areniscas triásicas que el tiempo y el clima han
erosionado hasta convertirlos en auténticos desafíos para la imaginación.
Algunos ven
talladas tortugas y estatuas de próceres, otros, castillos e infinitas
torres, mientras que los más imaginativos descubren rostros de indígenas
y siluetas de camellos. A cada paso el asombro se va apoderando de los
viajeros.
Un auténtico
laberinto de cañadas y quebradas formadas por las corrientes de 1os
arroyos son 1os obstáculos a vencer.
El perceptible
silencio que
domina a la región, sólo roto por el canto de los pájaros y del agua
cayendo en cascadas, le agrega una cuota más de misterio al paraje.
Desde la cima de
esas extrañas figuras, que comparten el mismo origen y conformación
que las de Ongamira (a pocos kilómetros de allí)
es posible divisar mirando hacia el este al caudaloso río Pinto,
al oeste el dique Cruz del Eje, al sur el embalse Los Alazanes y un
amplio sector del valle de Punilla.
Este fantástico parque, imposible de ser imitado hasta por las producciones
cinematográficas de Hollywood, ofrece a los viajeros la posibilidad
de ingresar a un
mundo distinto, donde las montañas proponen nuevos juegos a la
imaginación. Para conocerlo sólo es necesario tomar la ruta nacional
38 hacia el norte, atravesar el valle de Punilla y finalmente ingresar
por los caminos de tierra que se dibujan en las sierras después de la
localidad de Capilla del Monte.