PAISAJE
QUE
PROVOCA
EL ASOMBRO
Un
mundo de formas sorprendentes
Los Terrones integran
una singular formación que a pesar de tener un prestigio difundido, es
un paseo desconocido para muchos cordobeses. En el recorrido normal de
ingreso se circula por un camino de montaña serpenteando por una zona
cubierta por quebrachos colorados, hasta llegar a un parador donde se
abandona el vehículo.
Allí hay que detenerse unos minutos para dejarse atrapar por una postal
deslumbrante acompañada por el silencio de la naturaleza y el trino de
los pájaros. El aire que se respira brinda la sensación de estar
sumergido en un aroma a pastos húmedos, mezclados con hierbas aromáticas
y medicinales.
Es el momento en que al observar los contornos talados de las
formaciones rocosas, la imaginación descubre rincones que se asemejan a
camellos, tortugas, rastros y figuras fantasmales entre otros muchos
perfiles. Todo en medio de una vegetación exuberante integrada por
quebrachos, molles y palmera carandá '(especie exclusiva de las
provincias de Córdoba, Santiago, del Estero, San Luis y Entre Ríos),
plantas silvestres y helechos.
El parque cuenta
con un equipo de guarda fauna y ambientalistas ya que es una zona donde
se protege estrictamente la naturaleza.
Tras estas impresiones, se inicia una caminata por una senda que cuenta
con algunos escalones tallados en la piedra. La misma pone a prueba el
estado físico de los visitantes sin que esto implique una dificultad
insuperable en el ascenso. Luego se cruza un arroyito de aguas
cristalinas antes de ingresar por una serie de pasadizos rocosos, que
dan la sensación de participar en un viaje al centro de la tierra.
Diversas cuevas van surgiendo entre cañones de luz solar que se filtran
por las paredes. Se intercalan descubriendo formas caprichosas entre
helechos y sombras, entre senderos en subibaja. Como una ciudad
encantada se destacan varios conjuntos de torres pétreas de agreste
magnificencia. El panorama es apasionante y a la vez extraño, sobre
todo por las coloraciones rojizas que van despidiendo las paredes.
Esta parte del territorio cordobés era habitado por los comechingones
que dejaron restos significativos de su cultura. Morteros, hachas,
flechas y otros elementos fueron recogidos para integrar los anaqueles
de un pequeño museo que funciona en el lugar.
También en las inmediaciones es común escuchar historias de diversos
matices, como la del famoso terrón hablador (historia de un criollo y
una china), crónicas de buscadores de oro que dicen haberlo encontrado
allí, junto a aquellas que hablan de la aparición de luces extrañas
‑supuestamente de ovnis‑ durante las últimas décadas.
Los Terrones, de esta manera integran una escena. Río
que mezcla la naturaleza con la sensibilidad humana que la aprecia. Es
un sitio diferente dentro de la geografía cordobesa. Un enclave que a
decir de muchos", es algo tan bello que sólo conociéndolo se
alcanza a descubrir su dimensión". En definitiva un lugar que
invita al asombro.